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Por Guillermo Alfieri*
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Día de fiesta por la leyenda dorada

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Fecha:25/04/2017 9:56:00 
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San Jorge es patrono de varios países y muchas ciudades. En Cataluña es Sant Jordi y se celebra con las bases de la clásica leyenda que incorporó a la princesa, el dragón y la rosa, más la suma de elementos culturales que exceden el límite de la religiosidad. Con el mismo criterio procede el Casal de Catalunya de Paraná, que acaba de realizar la 21 edición del encuentro en el que confluyen pimpollos y libros, en un sector de la plaza 1 de Mayo, esta vez con el complemento de poesía y prosa en seis idiomas y el trabajo práctico de encuadernación con costura, sin material adhesivo.

Jorge de Capadocia (Turquía) tuvo corta y agitada existencia. El momento de su nacimiento es incierto se lo ubica entre los años 275 y 280. Soldado romano, corrió el riesgo de adherir al cristianismo, razón por la cual le cortaron la cabeza, el 23 de abril de 303. El papa Gelasio I lo consagró mártir y santo. Al parecer los caballeros de las Cruzadas difundieron en sus andanzas los méritos del decapitado Jorge de Capadocia y hacia el siglo IX, comenzaron los homenajes según las respectivas tradiciones locales.
La imaginación se puso a prueba en Beirut (Líbano), a orillas del Mediterráneo. La invención echada a correr fue que: un dragón copó la fuente de agua de un pueblo y para permitir el acceso al vital servicio exigió de recompensa un vecino por día, para alimentarse. Por sorteo se decidió el sacrificio incesante. Hasta que le tocó a la princesa del lugar, dispuesta a no gozar de privilegios. Allí entró en escena el valiente Jorge de Capadocia. Enfrentó a la bestia y la mató con su eficaz espada. Para que no falte la poesía en el remate del relato, la sangre del dragón mutó a la calidad de flor y la rosa se lució en las delicadas manos de la princesa.

A mediados del siglo XV el patronato de San Jorge se expandió, con inclusión del reino de Castilla y Aragón, que contenía a Cataluña. Con el tiempo se decretó el Día de los Enamorados. En consecuencia, las mujeres recibían rosas y los varones libros. El significado cultural se activó en el siglo XX y los libreros sacaron a cielo abierto las ofertas de las editoriales en el territorio catalán. En Montblanc (Monte Blanco) la actividad es especial, porque en el poblado permanece la estructura medieval y obra como escenografía ideal para el acontecimiento. El 23 de abril de 2017, en Barcelona seis millones de rosas embellecieron la jornada, que no tiene carácter de feriado. Como frutilla del postre, justo en Sant Jordi, el Barcelona de Leonel Messi en plenitud le ganó al Real Madrid, con un tiro final absolutamente rotundo.

Para despejar la confusión, que al menos yo tenía, cabe remarcar que un 23 de abril decapitaron a Jorge de Capadocia y que el libro se incorporó a la celebración antes de que, en 1995, la Unesco consagrara el Día del Libro y de los Derechos de autor, porque Miguel de Cervantes Saavedra, Williams Shakespeare y Garcilaso de la Vega fallecieron el 23 de abril, de distintos años. En todo caso, se trata de una coincidencia, que no le hace mal a nadie.

Más de una decena de librerías participaron en la persistente convocatoria del Casal de Catalunya de Paraná. Colorido en las mesas de exposición. Rosas de largo tallo como testimonio de la leyenda dorada. Poemas y narraciones recitados en catalán, castellano, italiano, alemán, inglés y sánscrito. Encuadernación de páginas cosidas, para evitar el temprano desparramo. Presencia de instituciones oficiales y de colectividades. Visitantes de la feria y gente que hizo un alto en su andar peatonal para observar lo que no tenía previsto. La plaza principal como escenario propicio al acto cultural, en el sábado víspera del 23 de abril.

Mercedes regresó a casa con el diccionario catalán-castellano/castellano- catalán, editado en 1914, hace 103 años. Nuestra nieta Luna (ocho años) eligió La Ninfa de Porcelana, cuento de la chilena Isabel Allende, apto para todas las edades, que invita a leer y colorear las ilustraciones de la diseñadora gallega Ana de Lima. Lo hurté por un rato. El texto está fragmentado en cortas porciones, en hojas compartidas con numerosos dibujos. Espié que el protagonista del relato es un notario, con rutina abrumadora. Con horarios estrictos, que sirven de reloj a los vecinos. Las cosas comienzan a cambiar al descubrir en la vidriera de anticuario a la ninfa del título. La compra, pagando el precio que equivale a un mes de sueldo. Hasta allí llegué, con una pequeña dosis de buena literatura. Creo que el gris personaje transitará hacia un mundo mágico, que mucha falta le hace. Espero que Luna me trasmita sus conclusiones.

La mesa del almuerzo se agrandó, para recibir a hijos, nuera, sobrinos, sobrinos nietos de ascendencia catalana y cuñada. Trajeron empanadas. Nosotros aportamos productos del arte culinario de la familia Noble. En la conversación, el intercambio de información de cómo les va y cómo nos va. Comentarios de lo vivido en la plaza. Anécdotas amables. Miradas a la gigantografía de La Morera de Montsant, el rocoso pueblo catalán del que salió don David Porqueres, mi suegro, para cruzar el Atlántico. Con mucho gusto soy catalán consorte. Con reserva de mi ciudadanía asturiana.

*Periodista - Escritor
Publicado el 25 de abril de 2017
@alfieriguillermo
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